Character.AI se acoge a la bancarrota cinco años después de nacer y vende parte de sus activos a Disney
La empresa sigue operando durante una venta supervisada por el juzgado, pero todavía no tiene comprador para el resto y avisa de que, sin oferta, cerrará la plataforma.
Qué pasó
Según TechCrunch AI, Character.AI, la plataforma en la que los usuarios crean personajes de IA y conversan con ellos, ha presentado una solicitud de bancarrota bajo el Chapter 11 estadounidense. En la documentación judicial declara activos y pasivos de entre 50 y 100 millones de dólares.
La compañía ha acordado vender una parte de sus activos a Disney por 20 millones de dólares, junto con una licencia perpetua y no exclusiva de su tecnología. Disney prestará además servicios de transición a través de antiguos empleados de Character.AI que se incorporaron a la empresa de entretenimiento el mes pasado, junto con el ex consejero delegado Karandeep Singh Anand.
Su actual consejero delegado, Colin Adams, explica en un comunicado que el consejo eligió una venta supervisada por el juzgado tras revisar las alternativas, y que la plataforma seguirá funcionando mientras dure el proceso, previsto para cerrarse entre finales de noviembre y principios de diciembre. Adams reconoce que de momento no hay ninguna oferta por el resto de los activos ni comprador, y que si no aparece una propuesta que permita seguir operando, la plataforma se cerrará.
Contexto
Character.AI la fundaron a finales de 2021 dos ingenieros que venían de Google, Noam Shazeer y Daniel De Freitas. Al principio entrenaba sus propios modelos base y, sobre ellos, construía el servicio de personajes.
El crecimiento fue rápido. En septiembre de 2022 cerró una ronda de 150 millones de dólares que la llevó a valer más de mil millones, y entonces contaba que sus usuarios habían intercambiado más de 2.000 millones de mensajes en cinco meses. En mayo de 2023 sus apps sumaron más de 1,7 millones de instalaciones en la primera semana.
En agosto de 2024, Google firmó un acuerdo de 2.700 millones de dólares para licenciar sus modelos y los dos fundadores volvieron a Google. La empresa dejó de entrenar modelos propios para centrarse en crecer, y en octubre de ese año llegó a 20 millones de usuarios activos al mes.
Después llegaron los problemas legales: una demanda tras el suicidio de un chico de 14 años en Florida, cuya madre sostiene que se obsesionó con un personaje de la plataforma, y una investigación de Texas sobre privacidad y seguridad infantil. La empresa cerró algunos de esos pleitos, añadió medidas de seguridad y prohibió el acceso a menores. Con Anand al frente desde junio del año pasado, probó con vídeo generado por IA, feeds sociales, historias interactivas y microdramas. Según PitchBook, había levantado más de 193 millones de dólares.
Por qué importa
TechCrunch AI lo resume en una idea: el uso intenso no garantiza un negocio. La plataforma aparecía en lo alto de las clasificaciones de tiempo de uso, según Sensor Tower, pero en un producto de IA cada conversación cuesta dinero. Cuanto más se usa, más gasta la empresa y más presión tiene para cobrar a sus usuarios.
Para una pyme, la lectura no va de personajes ni de entretenimiento. Va de depender de un servicio de IA cuya empresa puede vender piezas, cambiar de rumbo o desaparecer en pocos meses, aunque tenga millones de usuarios.
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Dirección
Character.AI tenía usuarios, inversores y un acuerdo con Google, y aun así no encontró cómo cubrir el coste de cada conversación. Antes de construir algo propio sobre un servicio de IA, conviene preguntar cómo gana dinero ese proveedor y qué pasa si no lo consigue.
Operaciones
La empresa sigue funcionando durante la venta, pero avisa de que cerrará si no hay oferta. Si un proceso diario dependiera de un servicio así, haría falta saber con qué antelación te avisarían, qué alternativa existe y quién se encarga de cambiar a ella.
Tecnología
Disney se queda con una licencia no exclusiva de la tecnología, y el resto de activos sigue sin comprador. Para quien usa una plataforma de IA, la pregunta práctica es cómo exportar sus datos y configuraciones si el servicio cambia de dueño o se apaga.
Qué falta por saber
La fuente no detalla qué activos exactos se lleva Disney ni qué queda a la venta. Tampoco dice qué pasará con las conversaciones y los personajes que han creado los usuarios si la plataforma cierra o cambia de manos, ni cómo se repartirá el dinero entre acreedores. No hay cifras actuales de usuarios ni de ingresos, y no consta en qué punto están las demandas que siguen abiertas, si las hay. Que el proceso termine entre noviembre y diciembre es la previsión de la propia empresa.
La pregunta
Si mañana cerrara la herramienta de IA que más usas en tu trabajo, ¿qué perderías y cuánto tardarías en sustituirla?
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